Rubén Hernández

Ayudando Organizaciones para el siglo XXI.

La Ventaja Competitiva del Siglo XXI: el Diseño Organizacional.

La tecnología está afectando directamente a todos los aspectos de nuestra vida diaria, experimentando una revolución que ha dado píe a lo que se ha llamado la “Era de la información”.

Algunas de las características propias en esta “Era” son la velocidad transparencia de la información, así como la democratización de la tecnología, favoreciendo la irrupción de disruptores en todas las industrias, en alunas con mayor presencia que en otras, pero ninguna se escapa a dicha situación.

Este impacto que se está produciendo en el día a día de los consumidores, está teniendo un impacto mayor en los negocios, dejando muchos “cadáveres” por el camino por parte de empresas tradicionales que no han sabido adaptarse, y muchas otras que están viendo comprometida su supervivencia.

Las organizaciones tradicionales que nacieron en el siglo XX, construyeron la base de su negocio sobre la escasez, la organización jerárquica de control y mando, los recursos de distribución limitados y el alcance de mercado, así como espacio limitado en los establecimientos físicos, donde salían a la luz productos potencialmente muy mejorables, pero que con una fuerte inversión en marketing y las limitaciones propias del mercado conseguían ser éxitos de ventas.

Ventaja competitiva siglo xxi, el diseño organizacional. Rubén Hernández Web

 El problema no son las personas, es nuestro diseño organizacional: 
como trabajamos….

Pero en el siglo XXI estos factores ya no son de escasez, sino que abundan, con unas barreras de entra cada día más bajas, y obligando a industrias maduras a transformarse radicalmente ante un entorno con una alta incertidumbre. Ante esta situación, donde la previsión es imposible, y las inversiones en la promoción sino van acompañadas de buenos productos y/o servicios carecen del impacto y resultado que en años atrás.

Es ahora donde el diseño organizacional de las compañías cobra importancia como ventaja competitiva en este entorno complejo, potenciando principios como la transparencia, la flexibilidad, el empoderamiento de los empleados, potenciamiento de la experimentación e innovación, abrirse al exterior, pérdida del miedo al fracaso,…

Principios que en las organizaciones tradicionales, donde imperaba la jerarquía, el castigo del error, el control y mando, estaban totalmente desterrados.

En el último siglo han cambiado no pocas cosas, viviendo en una era en donde “estamos cada día más conectados, todo sucede más rápido y menos predecible que en épocas previas”. Debemos preguntarnos:

¿Por qué entonces operamos en las organizaciones como
si todavía estuviéramos en la era Industrial?

Con el final de la segunda Revolución Industrial quedaron fijados sistemas para trabajar y organizarse dentro de las jóvenes industrias  en base a lo que Frederick Taylor (1856-1915) consideró como la gestión científica del trabajo, un sistema que resultó excelente para lograr la máxima eficiencia en la ejecución sobre procesos que eran conocidos y repetibles a escala. Dicha gestión se basaba en unos pilares como la clara jerarquía de mandos, trabajos meramente mecánicos por parte de los trabajadores, la absoluta concentración de poder en los mandos (thinkers) y el escaso o nulo poder de decisión en manos de los trabajadores (makers), las largas y exhaustas jornadas laborales en condiciones muy extremas, con una total y absoluta falta de transparencia e información al resto de la organización,…

Bien es cierto, que no debemos sacar de contexto muchos de esos factores, pero hoy en día apenas se han producido avances considerables al respecto, lo que desemboca en que el 70% de los empleados odian sus empleos, hecho preocupante.

Según la encuesta realizada por Gallup, y con foco en los millennials, demuestra que el 71% de los trabajadores están “no comprometidos” o “activamente desconectados” de su trabajo. Donde seis de cada 10 millennials manifiestan que están abiertos a diferentes oportunidades de trabajo, y sólo el 50% tiene previsto continuar en su empresa durante el próximo año.

En el mismo análisis, se manifiesta el hecho de que en aquellas organizaciones en las que los empleados están más comprometidos con su día a día y el de la organización, presentan un 17% mayor de productividad, sufren un 70% menos de incidentes de seguridad, experimentan un 41% menos de absentismo, tienen unos ratios por parte de los clientes un 10% mejores, y son un 21% más rentables que aquellas donde los trabajadores no están alineados con el propósito de la organización ni su trabajo.

Debemos preguntarnos por qué entonces estamos aplicando como máxima el principio de control y mando en busca de la máxima eficiencia, cuando se ha demostrado que en el estado de máxima complejidad e imposibilidad de previsión, esta ya no es suficiente.

Muestras de esta complejidad del entorno, que está en constante cambio, donde aparecen nuevas tecnologías en cortos periodos de tiempo, y total inexistencia de previsión, encontramos ejemplos como el de los gigantes Kodak o Nokia, que no pudieron o supieron ver como la situación en sus respectivas industrias estaba cambiando, y decidieron apalancarse en lo que habían venido desarrollando hasta la fecha. Las cámaras analógicas y no ver el desarrollo y la tendencia digital, y la creación de hardware sin ver la importancia de los sistemas operativos, y cuando lo vieron o descubrieron ya era demasiado tarde.

Estos no son casos aislados, en un reciente estudio de la Universidad de Yale, se puede apreciar como la vida media de las principales compañías estadounidenses en el último año ha disminuido de 67 años de media a 15 años. Por lo que en gran medida, algunas de las empresas que vemos hoy en el índice seguramente habrán desaparecido en los próximos años.

 La vida media de las empresas está disminuyendo (S&P 500)

Como hemos venido explicando en post anteriores, ante la situación de entornos complejos que estamos viviendo, las empresas necesitan responder con mayor flexibilidad y adaptabilidad al mismo,  para que de forma ágil puedan hacer frente a dichos cambios, y donde los sistemas tradicionales de control y mando se han quedado obsoletos.

Entradas originales aparecidas previamente en Clickec.com el 13/09/17. y 21/08/17.

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