Rubén Hernández

Ayudando Organizaciones para el siglo XXI.

El Propósito, ¿Por qué estamos haciendo esto?

En el momento actual en el que vivimos, nos encontramos con dos tipos diferentes de empresas, a muy grandes rasgos:

  • Empresas ancladas en la era industrial, con modelos de negocio que tienen el foco en la eficiencia y la economía de escala, y que repiten de forma automática lo que han venido haciendo hasta ahora, y que les ha proporcionado tanto éxito, y
  • Empresas preparadas para la era digital, con una fuerte visión a largo plazo, compartida por toda la empresa por encima de la búsqueda de beneficio a corto plazo, y que son conscientes de que sólo por medio de la innovación, la experimentación, el adaptarse, .., y sobre todo a la aportación de valor pueden llegar a la supervivencia y el éxito.

En este segundo grupo, encontraríamos las empresas de la era digital, las cuales no sólo están “sobreviviendo” al entorno complejo en el que vivimos, sino que están experimentando un crecimiento exponencial. Toda empresa de la digital tiene muy claro su propósito, y antepone este frente a todo lo demás.

Por empresas no digitales o no preparadas para la era digital, entendemos aquellas que mantienen una mentalidad que se centra en la eficiencia y el reduccionismo heredado de Frederick Taylor. Cuando llevó a cabo sus observaciones y publicó su libro “The Principles of Scientific Management” en 1911, basadas en estrategias a corto plazo y con meros objetivos comerciales.

La novedosa propuesta, para el siglo XX, fue poner en macha la que se ha denominado como organización científica del trabajo o gestión científica del trabajo, donde su gran idea era separar los “makers de los thinkers”, el “medir lo que sucedía en la organización” y tratar de “hacer que todo (incluido los trabajadores) fuera controlable, previsible y eficiente como fuera posible”.

Durante casi un siglo, su doctrina se ha mantenido viva, dado a su exitoso funcionamiento en la totalidad de industrias en las que se aplicaba, entendiendo los factores sociales que imperaban en la época, y que primaba la eficiencia por encima de todo lo demás, pero en un mundo complejo e impredecible, esto se torna casi imposible.

Por su parte, las empresas preparadas para la era digital se marcan objetivos a largo plazo, retadores y muy visionarios, puestos por encima incluso de sus objetivos económicos. Lo que Kennedy llamó “moonshot”, para impulsar el desarrollo del país frente a los rusos, y ser los primeros en llegar a poner un hombre en la luna, cuando estaban muy atrás en innovación, pero supo inculcar esa idea aspiracional en la mente de los implicados.

Todo el modelo de negocio debe de tener como foco el propósito de la organización por encima de todo, de la rentabilidad, los ingresos,…

Años atrás, era clave en toda organización construir su visión, misión y valores, entre otros elementos, y hacerlos públicos para que todo el mundo los pudiera conocer. Y mantienen unas visiones y misiones muy ancladas en temas puramente económicos, de épocas anteriores.

Pero desde hace unos años, se está dando especial importancia al “propósito” de cada organización, que difiere de los anteriores y es mucho más aspiracional, así como conocido y compartido por toda la organización. Por el contrario, muchas empresas no tienen definido su propósito, o este es desconocido por la totalidad de organización. En las empresas actuales, no se fundamenta en la búsqueda de la rentabilidad, con ejemplos destacados como la carta de Jeff Bezos a sus inversores en 1997, con dos claras propuestas:

  • It’s All About the Long Term
  • Obsess Over Customers

Uno de los factores que está haciendo que cobre más importancia dentro de las organizaciones, es el gran valor que le otorgan las principales empresas digitales de reciente creación, y que destacan por ser los principales disruptores de un gran número de industrias, sirviendo de ejemplo para el resto de las organizaciones más tradicionales.

El propósito viene a ser la intención de una organización, el por qué decidimos existir, y debe de ser diferente de las razones económicas. Su misión es la razón de ser, ambición alcanzable en la vida de nuestros clientes que reconoce nuestro propósito.  La visión es lo que quiere llegar a ser, la diferencia que crearemos en la vida de nuestros clientes o el mundo cuando se realice el propósito que hemos definido. Es de gran importancia para las organizaciones el definir dichos elementos, y que estos a su vez tengan consistencia entre ellos, como bien aclara alguna agencia dedicada al cambio organizacional.

El propósito de una organización debe de ser la pieza más importante, debiendo ser capaces de preguntarnos el ¿por qué hacemos lo que hacemos? Seguido de los valores sobre los que construiremos nuestra organización.

Debe de ser claro, retador, conocido por toda la organización, así como creérselo.

Imagina lo inimaginable.

En anteriores entradas hemos hablado mostrado propósitos de algunas organizaciones:

“Dar a la gente el poder de compartir y hacer el mundo un lugar más abierto y conectado.”

Facebook

“Construir un lugar donde la gente pueda venir a encontrar y descubrir cualquier cosa que comprar a través de la web”

Amazon

“Organizar la información del mundo y hacerla accesible y útil de forma universal.”

Google

“Transporte tan fiable como el agua corriente. Para todos. A cualquier hora. En cualquier lugar.”

Uber

En muchas organizaciones se da por hecho que el propósito de la organización es conocido por todos, y basta un simple ejercicio para saber si están en lo cierto. Cómo una simple tarjeta de índice puede revelar el propósito de su organización por Pinkcast. Y conviene plantearse:

¿Si las personas no saben por qué están haciendo su trabajo? ¿Cómo pueden esperar que hagan un gran trabajo?

Un ejemplo de la importancia que le debemos dar al propósito dentro de la organización, es lo que Brian J. Robertson expone en su libro Holacracy, diciendo que esta no es un proceso de gobierno “de las personas, por las personas, para las personas”, es el gobierno de la organización, a través de las personas, para el propósito de la misma.

Importantes son los valores o principios sobre los que se va a construir la organización para alcanzar el propósito establecido. En el caso de Google algunos de los principios más importantes son la misión clara y conocida por toda la organización, la transparencia de toda la información y la voz de todos los empleados.

En otras como Tesla, prima la experimentación y la visión a largo plazo entre otros, en Facebook, como en muchas empresas de la era Digital, los valores de la organización frente a los ingresos. En Warby Parker el modelo de negocio repercute en la sociedad. Y así podríamos seguir entre las empresas que ponen a las personas, ya sean clientes, usuarios, o empleados en el centro en todo aquello que hacen.

Como bien expuso Frederic Laloux en su betseller Reinventando Organizaciones, todo parte del propósito, seguido de la integridad y la autogestión. O Simon Sinek que comienza por el Por qué, y sigue con el liderazgo de servicio.

No son pocos los ejemplos de organizaciones que con el paso de los años, han perdido los valores con lo que fueron creadas, y han tomado la decisión de que sean los propios empleados los que los construyan. Para ello les preguntan a sus empleados, cuestiones como ¿Qué es lo que les importa? ¿En qué creen? ¿Quiénes quieren ser? ¿Cómo quieren que actué su compañía? ¿Cómo quieren que sean tomadas las decisiones?

Ayudando a construir los valores y cimientos de las organizaciones, se ha demostrado que es la mejor forma de que los empleados la hagan suya, frente a imposiciones jerárquicas más propias de la Era Industrial.

“Créanse su propio lema. La diferencia, sin embargo, entre las empresas exitosas y las que no lo son es si los empleados creen las palabras”. Eric Schmidt y Jonathan Rosenberg.

Este Post, como todos los del Blog, está en construcción……
Permanente.

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