Rubén Hernández

Ayudando Organizaciones para el siglo XXI.

Ecosistema de innovación.

Vivimos en un mundo complejo, en el cual es clave innovar, independientemente del sector e industria en la que nos encontremos, así como del ciclo vital de nuestras organizaciones. Las empresas más maduras deben innovar para sobrevivir al tener productos y servicios que poco a poco van perdiendo cuota de mercado, pero las startups se encuentran en la misma situación. Si dejan de innovar, perderán la tracción que hayan conseguido hasta el momento frente a aquellas otras empresas que sean capaces de entregar valor a sus clientes y/o usuarios de una forma más rápida, y actualizando constantemente lo entregado, a un ritmo que no todas las empresas están “preparadas” a ofrecer.

Hoy, la innovación es clave para todo tipo de organizaciones, tanto para empresas grandes como pequeñas.

La innovación, cuanto más transversal mejor, así conseguimos que cale en la organización e impacte en la cultura. Cuanto más vertical, más riesgo corremos de que se convierta en un departamento aislado, visto por el resto de la organización como un departamento de “frikis”. Esto funciona con empresas de todos los tamaños, pero cuanto más pequeñas, más fácil es contagiar al resto, influir, etc., mientras que cuando más grande, mayores serán los ciclos, y debemos fasear y escalar todas nuestras acciones, sabiendo elegir bien los pasos a seguir y los objetivos a medir en cada una de ellas.

Geoffrey A. Moore, Crossing the Chasm

Debemos ser conscientes, de que es muy complicado cambiar a la gente, su mindset. Habrá mucha gente que no quiera cambiar, pero no es necesario cambiar a todo el mundo, con que cambie una masa suficientemente significativa para que las cosas ocurran es suficiente. Tampoco debemos querer cambiar la organización de una vez, sino que deberemos plantear diferentes acciones que nos permitan ir escalando desde un pequeño grupo, proyecto o departamento hasta alcanzar la totalidad de la misma. Nos encontraremos con frenos, pero también con “innovators” (según definió Geoffrey A. Moore en su libro Crossing the Chasm) dentro de la organización. Habrá gente que no quiera participar en nuevos proyectos, que sólo quiera comprometerse dentro de su horario de 9 a 5, otros se implicaran con proyectos como mentores en su “zona de trabajo”, otros en horas fuera de su jornada, habrá quienes cambien y propongan nuevos productos e ideas para la compañía, etc. A estos debemos incentivarles, potenciarles, aportarles valor y conocimientos, y como no, medir constantemente nuestro progreso.

La Gente no tiene miedo a cambiar, tiene miedo a que la cambien.

Este es el caso de Google, donde ya de por sí miden absolutamente todo, como también miden internamente, por medio de encuestas entre sus empleados el grado de innovación, entre otros factores, de los mismos. Este se debe a su permanente foco en mantener un alto grado de innovación, fomentando un entorno que valora y alienta a la vez que mejora los productos existentes y acepta apuestas enormes y visionarias (como los retos expuestos por Larry Page, y comentados en otra entrada). Y gran parte de los programas internos que ponen en marcha para los empleados, tienen como finalidad el fomentar dicha innovación.

Potenciar entornos de innovación es fundamental, favoreciendo dentro de las organizaciones lo que llamamos ecosistema de innovación,  el cual consta de tres grandes bloques áreas, a grandes rasgos, las cuales iremos desgranando en próximos posts:

  • Estrategia de innovación
  • Práctica de innovación
  • Gestión de la innovación

Es fundamental dentro del ecosistema de innovación en cada organización, el ponerle nombres y apellidos a las personas de cada área de este ecosistema. Y es especialmente importante por parte del departamento de recursos humanos, y más si la “práctica” elegida por la organización para desarrollar la innovación es mediante el intraemprendimiento. Esto se debe a que sin cultura innovadora poco podemos hacer, y debemos apoyarnos en todos los departamentos y personas de la organización, debiendo ser esta transparente, y toda la organización debe de ser consciente de los proyectos o acciones que se están poniendo en marcha, siendo muy importante las acciones de comunicación, para ir poco a poco cambiando este mindset. Famosa es la frase de

“La cultura se come a la estrategia para desayunar”.

La innovación en los modelos de negocio es de suma importancia para sobrevivir, y gran parte de la problemática que nos encontramos hoy en día para entender las innovaciones es debida al mero enfoque en los productos, la clásica innovación en I+D. Debemos ver nuestro producto o servicio como un modelo de negocio en su totalidad (experiencia, logística, canales, etc.), sin cegarnos únicamente por el producto en sí mismo. Debemos analizar nuestra cadena de valor en profundidad, analizar que tendencias están impactando en cada una de las áreas de esta, y poder determinar qué respuesta estamos dando actualmente desde la organización, para de esta forma poder plantear cual queremos dar.

Cuando las cosas fuera se mueven más deprisa que dentro de la organización es cuando el miedo nos lleva a plantearnos acciones, con unos timings más cortos, y no cuando nuestra situación en el mercado era mejor, y estábamos cegados por nuestro producto o servicio. Es momento de hacer…

En este post y en los próximos iremos construyendo en torno al ecosistema de innovación que deben poner en marcha las organizaciones para afrontar los retos del siglo XXI.

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