Rubén Hernández

Acompañando Organizaciones para acelerar su crecimiento en la Era Digital

Oportunidades ante la recesión Post Covid-19, “Lo que importa es quién eres, no cuándo lo haces”.

En los últimos meses he venido investigando y hablando con un gran número de personas, empresarios, emprendedores, y organizaciones sobre la situación Post covid-19. Es difícil de prever cual será la “normalidad” que nos encontraremos en los próximos meses, pero lo que sí ha quedado claro es que el mundo ya de por sí complejo, nos ha sorprendido a todos.

Debemos considerar la “previsible” recesión mundial que tenemos por delante en los próximos años, la cual supondrá una gran tensión para el tejido económico, político, social, etc. Pero si retrocedemos a 2007 y 2008, con la anterior gran crisis, podemos ver como en aquella época fue cuando nacieron muchas de las startups que hoy usamos en nuestro día a día, o al menos sus nombres lo consideramos “normales” en nuestras conversaciones.  En aquellos años vieron la luz compañías como Dropbox (2007), Groupon (2008), Airbnb (2008), Uber (2009) WhatsApp (2009), Slack (2009), Instagram (2009),  y muchas otras.

Fuente: The brand Laureate

La historia nos ayuda a entender el futuro, y ha demostrado que las crisis han servido como plataforma de lanzamiento para aquellas empresas que han sabido ofrecer a sus clientes productos y servicios innovadores, poniéndoles en el centro y aportando valor, rompiendo con la  vía “tradicional”, como es el caso de aquellas que se lanzaron durante la última recesión aprovechando las oportunidades que esta les ofrecía.

Pero también tenemos ejemplos de grandes empresas que surgieron en situaciones similares en recesiones anteriores, como son Microsoft (1975) y Apple (1975). Algo que se repite en épocas anteriores como Hewlett-Packard (1939), o cuando los hermanos Dick y Mac McDonald (McDonald´s)  decidieron crear la empresa (1940), aunque pasarían 8 años hasta la introducción del concepto de la comida rápida.

Muchas de las grandes empresas que veremos en los próximos años es están fraguando ahora con el covid-19. Clic para tuitear

Debemos dejar claro que en una recesión puede no ser el mejor momento para comenzar una aventura empresarial, pero no necesariamente es el peor. Hablando con Venture capital, me han transmitido que ellos no pararán de invertir en startups innovadoras y con potencial, lo que si cambiarán serán sus preferencias de inversiones, apostando por ideas diferentes, y sobre todo en el potencial de los fundadores en mayor medida si cabe que anteriormente.

Como indica Paul Graham en su post “Why to start a Startup in a bad economy” (octubre 2008), que “el estado de la economía no importa mucho de ninguna manera. Si hemos aprendido una cosa al financiar tantas nuevas empresas, es que tienen éxito o fracasan según las cualidades de los fundadores. La economía tiene cierto efecto, sin duda, pero como un predictor de éxito es un error de redondeo en comparación con los fundadores.”

Paul Graham: ”Lo que importa es quién eres, no cuándo lo haces”.

En entornos complejos como el que vivimos, cobra especial importancia la resiliencia, el lanzar y experimentar iniciativas, ya que carecemos de todas las respuestas. Muchas organizaciones han puesto en marcha iniciativas que quién sabe si cuándo se recupere la “normalidad” abandonarán. o continuarán apostando por ellas, pero lo que sí es cierto es que estarán mejor posicionadas frente a nuevas sacudidas, o al menos estarán más predispuestas a experimentar.

Podría exponer ejemplos de grandes organizaciones que han pivotado, o al menos “modificado” su modelo de negocio, pero me gustaría centrarme en ejemplos de pequeñas empresas. Empresas que anteriormente a esta situación no se habían planteado poner en marcha determinadas acciones, pero que en lugar de quedarse esperando la nueva normalidad, se han lanzado a abrazar oportunidades.

Un buen ejemplo son algunos restaurantes con estrella Michelín. Negocios que antes de la crisis eran muy sólidos, con propuestas de valor claras y que podían prever con una antelación de muchos meses cuál sería su facturación, al tener algunos de ellos lista de espera de hasta un año. Negocios muy sólidos, que se vieron afectados en cuestión de días por la pandemia del covid-19, teniendo que cerrar y pasar de unos ingresos “relativamente” asegurados, a cero ingresos. Ante esta situación muchos decidieron cerrar, pero otros decidieron experimentar con nuevas ideas y construir.

  • Muchos de los principales chefs del mundo se pusieron a cocinar desde las cocinas de su casa, y compartirlo en redes sociales. Este es el caso de Ferra Adrià (lo hace desde el piso donde innova su equipo), o Dabiz Muñoz que enseña cómo realizar platos de gran categoría desde la cocina de su casa. Muestra de que aun teniendo los restaurantes parados, se puede estar en contacto con el público, transmitir conocimiento y trabajar la marca ya no sólo de sus restaurantes, sino sus marcas personales, y que seguramente les ayudará cuando todo esto pase.
  • Otros muchos, igual que los restaurantes, bares y cafeterías de nuestras ciudades, han aprovechado para lanzarse al comercio online y envío a domicilio, como es el mismo caso de Dabiz Muñoz con “Goxo”. Es un gran paso el modificar la carta de un restaurante con estrella Michelín, a realizar comida a domicilio, ya que debes cambiar toda la carta, pero seguro que los aprendizajes que han tenido que poner en marcha al idearlo y desarrollarlo son de gran ayuda, y de utilizad en un futuro.
  • Un buen ejemplo de reinvención de carta para envío a domicilio, es el de Noma, considerado el mejor restaurante del mundo. Conocedor de la dificultad de enviar a domicilio su actual carta, se centró en productos que pudieran aportar valor, ofrecer cierta diversidad, fueran fáciles de enviar sin perder calidad y tuvieran una alta demanda en la situación actual, y decidieron por cocinar y servir a domicilio hamburguesas.
  • otro buen ejemplo de reinvención es el que ofrece Take a Restaurant, que te permite convertir tu salón de casa en un restaurante, pudiendo contratar los servicios, vajilla, chef, etc., de los principales establecimientos, incluidos alguna estrella Michelín. De esta forma se traslada la experiencia culinaria del restaurante a la casa del cliente.

Cuatro ejemplos que reflejan el esfuerzo de miles de restaurantes que han tenido que tomar medidas similares o diferentes, pero que, partiendo de platos difícilmente pensados para el envío a domicilio, con restaurantes totalmente cerrados, les ha obligado a reinventar parte de sus tradicionales modelos de negocio.

Lo que importa es quién eres, no cuándo lo haces. Clic para tuitear

También encontramos ejemplos sencillos, pero que han supuesto un gran avance para sus dueños. Este es el caso de las peluquerías, las cuales tuvieron que cerrar y una vez han ido abriendo escalonadamente, debían guardar unos altos protocolos sanitarios, debido al estrecho contacto entre clientes y peluqueros. A esta situación se le une la imposibilidad de poder esperar dentro de los establecimientos, y el miedo de los clientes a acudir a estos por el mero hecho de tener que salir a la calle. Muchas han continuado con la forma tradicional de operar, invitando a sus clientes a llamar para pedir cita. Pero otras muchas peluquerías pequeñas de barrio, que en muchos casos no disponían de web, se han animado a lanzar pequeñas webs muy básicas con un pequeño plugin, que permite a los clientes visualizar la agenda de la peluquería con los huecos libres, y proceder a reservar introduciendo su teléfono y email. Una acción sencilla, pero que aporta valor al cliente y al peluquero/a que no debe dejar de atender al cliente para coger el teléfono. Aparentemente sencillo, pero al menos a las que he podido preguntar, no contemplan quitarlo una vez que se vaya normalizando la situación. Este es el caso de la peluquería que suelo acudir yo, antes de la crisis no cogía hora y atendía por orden de llegada, y ahora ya no planea quitarlo al haber visto sus ventajas.

Otro buen ejemplo de cómo los pequeños establecimientos se han adaptado a la situación, es el que conocí por las noticias, donde en una pequeña calle de un modesto barrio de Madrid se encontraban próximos una carnicería, una pescadería, una frutería y una pequeña tienda de alimentación. Establecimientos con un claro público objetivo, asiduos del barrio de toda la vida, y en muchas ocasiones personas mayores, lo que dificultaba que estas pudieran acudir para realizar la compra por el miedo y las restricciones establecidas. Conocedores de su propuesta de valor individual de cada establecimiento y la necesidad de sus públicos objetivos, estos 4 establecimientos decidieron unirse y entregar un valor conjunto. Cada uno de ellos se hizo con una tarjeta de prepago, quién no disponía de teléfono móvil en el propio establecimiento, y les comunicaron los respectivos números a todos sus clientes, vía boca a boca, con carteles, hablando con los porteros de las fincas, etc. Cada vez que recibían un pedido por llamada o WhatsApp, animaban a ampliar la “cesta de la compra” con pedidos de los otros 3 establecimientos, y se comprometían a entregar la misma ese mismo día por la tarde. Al estar pared con pared, los dependientes de los establecimientos completaban los pedidos con el producto de las otras 3 tiendas. De esta forma, quién realizaba un pedido a la carnicería, podía completar su comprar con pescado, fruta, leche, pan, o con todo aquello que tuvieran a su disposición entre todos. Servicio clave y de gran ayuda sobre todo para la población envejecida del barrio. A la hora de cobrar, se podía realizar en metálico a la entrega del pedido, pero sabedores de que muchos hijos eran los que realizaban los pedidos a sus padres ya mayores, ofrecían la posibilidad de cobrar por Bizum, así se aseguraban un servicio completo, con el menor contacto posible y las máximas facilidades, ya que por ejemplo los hijos podían hablar con sus padres, realizar la compra por WhatsApp en base a las necesidades de estos, y pagar esta sin que sus padres tuvieran que verse comprometidos, mejorando la experiencia de compra en la situación actual.

La recesión mundial es un momento desafiante para todos, pero también puede ser un buen momento para aquellos que estén listos para repensar sus modelos de negocio. Clic para tuitear

Y como estos encontramos muchos ejemplos de pequeños y grandes empresarios que han aprovechado esta crisis para poner en marcha pequeñas iniciativas que hace unos meses ni se planteaban, y en cierta medida reinventar sus negocios, en repensar su cadena de valor hacia los consumidores. No sabemos qué pasará en el futuro, pero sin lugar a duda, estos “héroes” estarán mejor preparados que otros muchos para lo que pueda venir, o al menos con mayor optimismo frente a un entorno complejo como el que vivimos.

La crisis económica mundial es un momento desafiante para todos, pero también puede ser un buen momento para aquellos que estén listos para repensar sus modelos de negocio, estén abiertos a incorporar innovaciones en sus procesos y enfoques, estén dispuestos a escuchar lo que sus clientes necesitan en ese momento, y sean proactivos para poner en marcha ideas ofreciendo productos y servicios de valor.

Este Post, como todos los del Blog está en construcción……
Permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll Up